Lunes, 21 Septiembre 2020

    Mayo 2020 - Editorial revista Transporte Profesional

    Javier Baranda director de Transporte Profesional Javier Baranda director de Transporte Profesional Editorial

    Y ahora, el virus de la recesión

    El “bicho” no venía solo. Después de destrozar física y sicológicamente a nuestra sociedad, con miles de muertos y contagiados, de instalar la incertidumbre en nuestros corazones, se ceba ahora en la tarea de socavar los cimientos de nuestro tejido industrial y económico que afecta a la sociedad en su conjunto. Las consecuencias no se han hecho esperar. En estos momentos más de cuatro millones de trabajadores padecen un ERTE; más de un millón de autónomos están necesitados de ayudas urgentes y un número similar de pymes corren el riesgo de entrar en una profunda depresión o de cerrar definitivamente sus pequeños negocios.

    Las dudas sobre el funcionamiento de los ERTEs son innumerables, debido a la inseguridad jurídica que contiene la norma. De otro lado, los créditos ICO ni terminan de arrancar ni sirven al fin al que estaban destinados. Muchas entidades financieras, las encargadas de gestionarlos, ofrecen condiciones draconianas y trampas saduceas (“le voy a poner un seguro o le quito el año de carencia”) y, claro está, no se trata de una ayuda a fondo perdido, hay que devolver el dinero, por lo que estos avales no son efectivos, ayudan a endeudarse y ralentizan, además, la liquidez que precisan las empresas.

    Según las más optimistas previsiones, el PIB caerá un 15%, porque se verán afectados sectores clave como el turismo

    En consecuencia, las ayudas prometidas por el Gobierno se muestran insuficientes, porque más del 90% de las empresas españolas –incluidas las de transporte- son pequeños negocios. Se precisa complementarlas con acciones en los ámbitos laboral, tributario, financiero, con temas clave como el aplazamiento en el pago de impuestos y cuotas a la SS, las moratorias en las hipotecas, e incluso liberar de impuestos al tejido productivo. Y, por supuesto, hay que ampliarlas mucho más allá de la duración del estado de alarma.

    Y de las tan discutidas ayudas europeas, mejor no hablar, pues se unen la burocracia y los intereses de los países ricos del Norte. Muchos se preguntarán para qué sirve la UE, si la solidaridad desaparece en estos momentos.

    Nadie se explica cómo hemos podido llegar a estos extremos en la pandemia que nos atenaza. Es cierto que no es posible mantener sine die el confinamiento, pero la tan anunciada “desescalada” tiene un problema muy grave. Se hará aun a riesgo de no saber cómo está el país en cuanto a contagios se refiere porque según destacados expertos, no los del Gobierno, las famosas pruebas de los test parecen una broma, son pocas y llegan tarde.

    Pero hablemos del transporte, de nuestro sector. ¿Acaso hemos pasado o vamos a pasar, de héroes a villanos? Sí, porque la ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño, aseguraba que “no necesitamos ayudas”. ¿Acaso no sabe la ministra que más de un 50% del transporte ya ha parado, que somos un sector débil y agotado económicamente, y que solo el coraje y la responsabilidad han sido los principios que nos han animado en esta pandemia? ¿Es que nadie de sus colegas le ha insinuado que nuestros clientes, los cargadores, abusan de su posición de dominio y obligan a nuestros conductores a realizar las labores de carga y descarga?

    Los poderes públicos y la sociedad en general están viendo cómo el transporte es capaz de abastecer a los ciudadanos de todo lo imprescindible para su salud y su manutención. Es justo, en consecuencia, que reclamemos con urgencia un pacto económico, porque estamos sufriendo, tanto o más que otros sectores, las consecuencias de la paralización económica; ya se sabe, si hay actividad hay transporte; y viceversa.

    Reclamamos estar en la mesa de negociaciones, no en la del diálogo de los políticos, quienes no han dejado de mirar por sus intereses, porque somos un sector estratégico e imprescindible, esencial, como se dice en el estado de alarma

    Ha habido numerosos fallos y mucha improvisación en la actuación del Gobierno. Ojalá impere a partir de ahora el raciocinio y la responsabilidad, porque nos jugamos mucho. Estos conceptos se los deberían aplicar, también, aquellos grupos de presión que velan tan solo por sus intereses, desdeñando el principio de solidaridad que tendría que primar para salir, todos juntos, de esta crisis.

    No olvidemos, por último, la importancia de estar unidos para fortalecernos y reclamar, por enésima vez, nuestros derechos.

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    Javier Baranda

    Director y editor de la Revista Transporte Profesional, periodista de vocación y devoción llevo media vida ligado a la información sobre el transporte y el asociacionismo en especial a la CETM

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