Cuadernillo Especial nº 428 Diciembre 2021

Introducción al informe sobre negociación colectiva Un año más, Transporte Profesional publica el Informe sobre la situación de la negociación colectiva en el sector del transporte de mercancías por carretera. Para el que lo suscribe, poner a punto los datos que lo conforman y preparar esta introducción suponen ya casi una especie de mojón en el camino que le sirve para recordar que la vida transcurre inexorablemente, avanza sin piedad, aunque sus protagonistas no seamos plenamente conscientes de ello. Presenciamos de nuevo un panorama convulso, y no me refiero exclusivamente al sector del transporte, sino en general a todas las actividades económicas y a la sociedad en su conjunto. No solo no hemos vencido definitivamente al maldito Covid-19, sino que nuevas variantes y nuevos brotes de infección tanto en España como en otros países nos hacen recordar lo frágiles que somos y nos retornan mentalmente a los peores momentos vividos el pasado año. Nos encontramos a las puertas de una nueva reforma laboral, que viene parcialmente condicionada por las ayudas que esperamos de Europa -a las que nos confiamos cual bíblico maná, una vez más-, y que augura una transformación radical de muchas de las instituciones más centrales de nuestro Derecho laboral, como lo son, entre otras: (a) la contratación, especialmente en lo que respecta a la de duración determinada, a la que parece que se le va a dar un carácter tan excepcional que quedará prácticamente inutilizable, y cuyo uso se penaliza con un incremento en la cotización a la Seguridad Social en algunos casos, (b) el contrato fijo discontinuo, que está llamado a asumir la contratación para la cual no podrá utilizarse el contrato temporal, (c) la modificación sustancial de las condiciones de trabajo, con un cambio radical en cuanto a la consideración de modificaciones de carácter individual y las de carácter colectivo, y al carácter temporal o estructural de las mismas, (d) la suspensión de los contratos de trabajo y los ERTEs, con la creación de un más que complicado Mecanismo RED de flexibilidad y Estabilización del Empleo en el que se devuelve a la autoridad laboral y a la Inspección de Trabajo y Seguridad Social gran parte del protagonismo que tenían en el pasado en los expedientes colectivos, (e) la subcontratación de obras y servicios, para la que se diluye en gran medida la diferencia entre las de la propia actividad de aquellas que no tienen esa condición, y en la que se obliga al empresario subcontratado a respetar, como mínimo, las condiciones previstas en el convenio de la actividad ejecutada en la contrata o subcontrata, (f) los convenios colectivos, eliminando casi en su totalidad la prioridad aplicativa del convenio de empresa frente al sectorial, trastocando las actuales reglas sobre estructura de la negociación colectiva y la relación entre los convenios de distinto ámbito, y eliminando la limitación a la vigencia ultraactiva del convenio colectivo. Ahí es nada. Y la situación es complicada no solo en España, sino a nivel global. Contamos con la crisis de las cadenas de suministros, que tienen a los contenedores paralizados en las entradas de los puertos, la de los semiconductores, de la que tenemos que responsabilizar también a la pandemia del coronavirus, la incertidumbre económica Miguel Pereira García Socio de Pereira Menaut Abogados y asesor laboral de la CETM 4

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