Jueves, 22 Abril 2021
    Opinión - Transporte Profesional

    El año ha comenzado con no pocas dificultades -la pandemia sigue ahí, sufrimos el temporal Filomena, todo lo derivado del Brexit, - que, en mayor o menor medida, están afectando a la actividad del transporte de mercancías por carretera.

    Leo en una publicación especializada el siguiente titular: Jaime Moreno pone «deberes» al transporte: digitalización y sostenibilidad. Jaime Moreno García-Cano es el nuevo director general de Transportes Terrestres del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, sustituyendo a Mercedes Gómez, hasta ahora titular de la misma.

    La Dirección General de Transporte Terrestre ha presentado el Plan de Inspección de Transporte por Carretera para 2021. Como todo plan, va dirigido a organizar y aumentar la eficacia de una actuación, en este caso la inspección, y su finalidad no es sólo la vigilancia del cumplimiento de las normas del sector del transporte, sino que además prioriza la lucha contra la economía sumergida y la competencia desleal en el sector. Y es ahí donde debe primar la calidad a la cantidad, es decir, saber cómo y dónde se debe inspeccionar, para que sea una inspección ordenadora y no solo estadística o recaudatoria.

    Pensar y actuar para hacer un mundo mejor puede ser una utopía, pero sin ideas que lo cambien es imposible iniciar una revolución. Y el mundo avanza con ideas disruptivas que transformen el modelo económico. A eso se dedica Diego Isabel, director del Foro NESI De Nueva Economía.

    Aunque no siempre es conveniente compararse con los demás, por aquello de que uno vale por lo que vale, no por lo que le valoran los demás, hay veces que es inevitable.

    A lo largo de 2020 hemos pasado por muchas emociones. Seguro que ha sido el año más convulso de nuestras vidas, y nos acordaremos de él mientras vivamos.

    El secretario general de la Federación Regional de Organizaciones Empresariales de Transporte de Murcia (Froet), Manuel Pérezcarro, valora la situación sucedida los últimos días de 2020 en la frontera británica como consecuencia de dos hechos: la inminente entrada en vigor del Brexit y la propagación de una mutación del virus Covid-19, que entró en el continente desde el Reino Unido.

    Todavía estábamos asimilando la sentencia del Tribunal Supremo sobre la supresión del requisito de la antigüedad de la flota, cuando ya tenemos otra que modifica el procedimiento sobre la posible pérdida de honorabilidad, de una empresa o de su gestor de transporte.

    El actual Gobierno de España se caracteriza por decir un día una cosa y al siguiente la contraria. Estamos cansados de verlo. Es más grave todavía comprometer su palabra y luego realizar exactamente lo opuesto.

    Por increíble que parezca, a día de hoy, Madrid Central sigue igual. A pesar de que una de las primeras medidas adoptadas por el actual equipo de gobierno fue la suspensión de la aplicación de Madrid Central, se lo tumbaron los tribunales; a pesar de que el año pasado se anunciara el nuevo plan de movilidad del Ayuntamiento de Madrid (Madrid 360), todavía no se han llevado a cabo los cambios normativos necesarios; a pesar de que el Tribunal Superior de Justicia de Madrid anulara la regulación de Madrid Central debido a importantes defectos de forma como la ausencia de evaluación de impacto económico o la falta del trámite de información pública, dicha resolución no es firme y la regulación sigue vigente; a pesar de que el sistema de registro de accesos y de sanciones ha tenido múltiples fallos; a pesar de todo, Madrid Central continua en vigor.

    En esta ocasión no voy a hablar de las 44 toneladas, ni del paro/no paro, ni de la relación transportistas/cargadores.

    La revista TRANSPORTE PROFESIONAL va a llevar a cabo una macroencuesta en la que va a dar a conocer en qué momento exacto se encuentra el transporte de mercancías por carretera, tras la pandemia provocada por la Covid-19.

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