Martes, 27 Octubre 2020

    Saúl Camero: “Necesitamos tener fe”

    Saúl Camero Saúl Camero Transporte Profesional

    Llevamos más de 40 días confinados. Un tiempo en el que la devastación está siendo peor de lo que en un principio nos imaginábamos.

    Un tiempo en el que uno va cambiando de cadena de televisión y de programa con la esperanza de que alguno de los augures –ya sean economistas, científicos, políticos, etc.-, que con la mejor de sus voluntades da su opinión e intenta aportar su grano de arena sobre la evolución de esta crisis sin fin esperando ver luz donde solo atisbamos tinieblas, acierte en sus predicciones.

    Confieso que hay momentos en los que me siento derrotado. Más allá del horror que supone contar día a día el número de fallecidos, de pensar en esas familias que pierden a sus seres queridos, de no ver el final del túnel a corto plazo, de las consecuencias que esta pesadilla traerá no ya solo para nuestro país, sino para el mundo en general, me entristece mucho la actitud de algunos de nuestros gobernantes.

    Nuestros transportistas llevan desde el primer día trabajando sin descanso en unas condiciones sanitarias lamentables

    No voy a hacer un mitin político, ni a posicionarme a favor de uno u otro –sería muy partidista por mi parte, y no creo que eso toque-, pero sí que tengo que decir algo, y de una manera clara: ¡necesitamos tener fe!

    Tener fe en una clase política que por una vez deje de lado sus intereses personales y de verdad miren por a quienes representan, aunando y sumando fuerzas en pos de un bien común. Porque esto nos atañe a todos, nos afecta todos, sin distinciones sociales que valga. Todos estamos en el mismo barco, así debería ser.

    Ya no vale eso tan español, y que desgraciadamente nos caracteriza, de ¡y tú más! Por favor, debemos ser más serios, mirar más allá de nuestro ombligo y luchar por todos nosotros, ya que es mucho más lo que nos une que lo que nos separa. Ya habrá tiempo de pedir responsabilidades a quien haga falta… o no, porque el fin es sacar a este país del laberinto en el que desgraciadamente nos hemos metido empujados por una enfermedad impredecible y catastrófica en todos los sentidos.

    Pero siempre hay anhelos. Nunca nos hemos dado por derrotados, va en nuestro ADN. España es un país solidario donde los haya, y a lo largo de nuestra historia hemos dado muestras de ello sobradamente, a pesar de que algunos se hayan empeñado en aparentar lo contrario y de que muchas veces –la mayoría- nos ha costado ponernos de acuerdo.

    Pero es tiempo de esperanza, de una nueva esperanza, y eso no nos lo va a quitar nadie. Mirando el comportamiento de nuestros sanitarios, de las fuerzas de orden público, de todo aquel que tiene y quiere aportar algo y, por supuesto, de nuestros transportistas, nos damos cuenta de que nuestra nación es grande, muy grande, a pesar de que algunos no lo vean así, o más bien no lo quieran ver así.

    Porque todos estos colectivos trabajan sin descanso, sin esperar nada a cambio, ni siquiera nuestro reconocimiento, aunque por supuesto lo tienen. Todo lo hacen de una manera altruista, cumpliendo siempre con su deber, pues tienen claro que el bien común es el bien de todos nosotros.

    Quisiera, por último, dedicar unas líneas a los profesionales del transporte. Miren, siempre se ha dicho que nuestro sector es vital en tanto que es el encargado de abastecer los mercados - que lo es-; que se trata de un sector esencial dentro de nuestra economía global –que lo es-; que es la locomotora de nuestro país, pues llega donde nadie lo hace –que lo es-, pero lo que está haciendo en esta crisis más allá de llevar las mercancías de un lado a otro supera lo imaginable.

    Nuestros transportistas llevan desde el primer día trabajando sin descanso –como siempre lo hacen-, en unas condiciones sanitarias, por lo menos durante la primeras semanas de la pandemia, lamentables, sin que a quien le corresponde mirase por sus intereses en estos días de pesadilla. Se están jugando la vida, sí, la vida, y el reconocimiento hacia ellos no va más lejos de una pocas palabras de algún político, pero con la boca pequeña.

    Esperemos que todo ello vaya cambiando poco a poco, porque que no se le olvide a nadie, dependemos de ellos para muchas cosas. En fin, hay que tener fe.

    ¡Yo tengo fe!

     

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    Saúl Camero

    Periodista con 21 años de experiencia en el sector el motor, es especialista en vehículos comerciales y todo lo relacionado con el mundo “furgonetero”: pruebas, contactos, comparativas, técnica, etc.

    También cuenta con un amplio bagaje en el sector del transporte profesional y el asociacionismo como redactor de las revistas Transporte Profesional y Truck.

    https://noticiasdefurgonetas.es/

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