Jueves, 28 Enero 2021

    Entrevista con Fernando Martín Nieto, director del Instituto de Transporte y Logística de la Universidad Camilo José Cela

    Fernando Martín Nieto Fernando Martín Nieto Opinión

    El único título de grado que existe en España sobre Transporte y Logística se imparte en la Universidad Camilo José Cela de Madrid. Su responsable, Fernando Martin Nieto, habla de la importancia de la formación para hacer frente al cambiante mundo que supone la logística.

    ¿Cuánto ha costado conseguir un grado oficial de Ciencias del Transporte y la Logística?

    Es muy difícil juntar los fundamentos del transporte con fines académicos, que es lo que hemos querido hacer. Y eso nos ha llevado a ser los primeros, en siete años, en tenerlo.


    ¿Qué materias, de las que se imparten, se consideran básicas para gestionar una empresa de transporte?

    Todas las que tienen que ver con el transporte marítimo, aéreo y ferroviario, de personas y el transporte terrestre, mercancías peligrosas...esas son las fundamentales. Luego están las dedicadas al comercio exterior, que son las asignaturas que permiten entender el objetivo final: trasladar las mercancías a su destino. El comercio exterior es una asignatura que se da en Económicas pero aquí es fundamental, porque si no se conoce, no se pueden proyectar los transportes al exterior. Es la globalidad: ahora mismo, desde el punto de vista académico, todo el transporte se concibe con distancias superiores a los 500 kilómetros: piénsese en el tren de la China, en Sudamérica, en Europa o en África. España tiene una situación privilegiada, tiene una plataforma que supone la entrada de Sudamérica y la entrada de África. Además, está en un lado de Europa. Tenemos una suerte fantástica de estar donde estamos. Lo que hay que hacer es lograr sacar provecho a esa situación.


    ¿Cree que con este grado se mejoraría la imagen que tiene la opinión pública del transporte?

    Hay que tener en cuenta que casi el 10% de los puestos de trabajo están relacionados con la logística, pero la opinión pública no lo tiene considerado como una actividad fundamental y básica. Si el 10% de los trabajadores tienen esta labor, lo lógico es que se desarrolle más. En el caso del comercio electrónico, atañe más al transporte, que también es fundamental. No se puede separar la cadena de suministro de lo que es el transporte: éste es básico, pero no es más que uno de los pasos de la cadena de producción.


    ¿Cuáles son las impresiones de los alumnos que empiezan este grado oficial?

    Existe un desconocimiento generalizado de lo que son estas disciplinas. Históricamente, siempre se ha asociado el transporte a un conductor, un camión, un autobús, un piloto o un práctico de un puerto. En realidad, el transporte no más que una pieza de la cadena de suministro. Amazon es la primera empresa del mundo, la que más dinero mueve. Pero no fabrica nada: utiliza muy bien el comercio electrónico, se encarga de tener proveedores de mercancía, con carga donde corresponda, con puntos inimaginables para el consumidor final: se encarga de moverla, el día que sea, utilizando transporte multimodal para llevársela al destinatario. Todo ese proceso es el que el cliente no conoce. Sin embargo, Amazon hace todo ese proceso. También hay que pensar en DHL, Seur o El Corte Inglés, cuando lleva la compra a casa del cliente.


    ¿Cómo adaptan el plan de estudios a un entorno tan cambiante como es el de la logística?

    Toda la logística y el transporte cambian continuamente y van mejorando. Y los grados son más inflexibles, más difíciles de mejorar. Tenemos que incorporar, de una manera rápida, todos los progresos que hay en el transporte y la logística al aula. Eso, hasta cierto punto, es fácil. El problema es ir adaptando nuestros planes para ir acomodándolos a los alumnos. Por eso estamos repensando continuamente cuándo vamos a dar el cambio para poder adaptar estas materias.


    ¿Por qué no se había desarrollado antes este grado de Transporte y Logística en la formación universitaria en España?

    Quizás, por el propio desconocimiento del usuario final. Uno de los problemas, primero, es tener profesionales que entiendan el sector y, segundo, tener la capacidad de actualizarse, porque realmente esto cambia día a día. Y ése es uno de los grandes problemas que tienen que asumir las universidades tradicionales, si quieren impartir algo con una mínima calidad. La tendencia de las universidades tradicionales que se acercan al mundo de la logística es dar contenidos de administración y dirección de empresas, que son básicos, pero que no están a la altura de la dificultad que tiene esta profesión.


    ¿Qué hay que hacer para que la multimodalidad sea una práctica habitual en el transporte en España?

    Hablar de multimodalidad no es más que utilizar diversos modos de transporte simultáneamente. Cualquier producto que se compra en otro país llega a España por vía marítima, aérea, etc. Ese producto hay que cargarlo en un vehículo, un camión, y eso ya es multimodalidad. Pero hay que planificarlo, si queremos que funcione bien y a un precio razonable. Hasta ahora, el problema de la multimodalidad es que las empresas de transporte estaban desconectadas: cada una se dedicaba a hacer su parcela de transporte sin tener en cuenta el movimiento global de la mercancía. A lo que se está tendiendo ahora, en el mundo de la logística, es a que las empresas de transporte trabajen en networking, tengan una planificación, y ése es el éxito de la multimodalidad. El caso es que tiene que haber alguien detrás de todo eso para que lleguen los bienes a nuestros hogares.


    ¿Qué es lo más difícil de enseñar a los alumnos de este grado?

    Tenemos un alumnado muy mezclado: alumnos de bachiller, alumnos profesionales de Formación Profesional (FP) y profesionales que no tienen el grado. Es una mezcla que aparentemente es difícil de gestionar pero que, en realidad, es fantástica, porque todos ellos se complementan. Los jóvenes les preguntan sus experiencias a los mayores, y los mayores les cuentan sus conocimientos a los jóvenes, porque las asignaturas básicas (matemáticas, economía, gestión empresarial) todos deben dominarlas pero, en realidad, no hay materias complicadas. Lo complicado es ir actualizando la materia.


    ¿Qué grado de implicación tienen los alumnos, una vez que ya empiezan a dominar la materia?

    Somos unos privilegiados porque nuestros alumnos están muy implicados en la titulación, les encanta y, afortunadamente, podemos permitirnos el lujo de darles unos contenidos muy actuales. Y esto hace que los alumnos, sin haber finalizado la formación, empiecen a hacer prácticas en tercero, terminen en cuarto y, finalmente, se queden a trabajar en las empresas. Muchos de ellos, antes de terminar la titulación, ya están contratados.

    Revista Transporte Profesional

    Número 355 - noviembre 2015
    Este artículo completo ha sido publicado en la revista Transporte Profesional
     
     
    Número 355 - noviembre 2015

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