Lunes, 29 Noviembre 2021

    Entrevista con José María Pena, presidente de CETCAT

    José María Pena José María Pena Opinión

    Llega en sustitución de Enrique Soravilla, pero a José María Pena, ser presidente de una asociación, en este caso de la Confederación Empresarial de Transportes por Carretera de Cataluña, CETCAT, no le es desconocido, ya que lleva años defendiendo los intereses del sector desde otros cargos.

    Como presidente de CETCAT, y dado los temas que están encima de la mesa, ¿está siendo su trabajo más arduo de lo que cabría esperar?

    Si bien es verdad que la presidencia de CETCAT es rotatoria cada dos años, no menos cierto es que el trabajo de la Confederación en defensa del sector tiene su continuidad, sea cual sea su representante. Evidentemente, son muchos los asuntos que perduran en el tiempo y aún no han estado resueltos. El nombramiento de un nuevo Conseller de Territori i Sostenibilidad nos abre la esperanza de que alguna cosa pueda cambiar.

    A su juicio, ¿cuáles son los problemas principales a los que se enfrenta el sector en su comunidad autónoma? ¿Y en España?

    En Cataluña y, a diferencia de lo que ocurre en otras comunidades, nos encontramos con una Administración a la que poco le importamos como sector; al contrario, se toman decisiones y se dictan resoluciones consensuadas con otros estamentos económicos que tienen intereses muy diferentes a los nuestros. Cabe recordar, que la resolución por la cual se propuso la circulación de vehículos hasta 44 toneladas fue rechazada de facto por el sector y, a pesar de insistir en numerosas ocasiones de que en las relaciones contractuales no recibiríamos compensación económica, se siguió adelante, haciendo oídos sordos a los llamamientos de las asociaciones más representativas han hecho al respecto. Se podría estar pensando cómo podemos hacer tal afirmación cuando el resultado de un informe encargado por parte de la Generalitat dice todo lo contrario. Y es que este tipo de documentos no dejan de ser papel que transmite una opinión sesgada de una parte de la realidad; sin embargo, el resultado de las encuestas que las asociaciones remitimos a nuestras empresas asociadas, para ver si se tenían intención de adherirse o no a la prueba fue muy distinto, si bien la gran mayoría se vieron obligadas a sumarse a dichas 44 tonaledas a fin de evitar perder su trabajo, a sabiendas que no le suponía un aumento de los ingresos y sí un incremento del coste por kilómetro.
    Otra de nuestras espinas con la Administración fue la del mal llamado 'céntimo sanitario', impuesto que se nos prometió que sería neutro para el transporte, hecho que fue incierto en su totalidad. En este sentido, se firmaron unos acuerdos en el año 2012 que fueron incumplidos por parte de la Administración catalana con la excusa de que no había dinero, así que ni compensación por el céntimo, ni recursos para la formación del sector, entre otras promesas.
    En cuanto a la Administración del Estado, le pediría que escuche al sector del transporte y no atienda tan solo a peticiones de otros sectores económicos, que tienen intereses diferentes a los nuestros; con ello me refiero a los cambios técnicos de los vehículos que supone la puesta en marcha de los mega-camiones y las 44 toneladas. Soy del parecer que, a medio o largo plazo, el sector habrá de hacer frente a los cambios impuestos por la normativa comunitaria y se tendrá que ajustar a todo ello, pero, hoy por hoy, ni hay un inminente cambio a nivel europeo, ni es el momento económico más adecuado. Si bien es cierto que se mueve más mercancías, este aumento no se acompaña con el incremento de los precios, que aún están por debajo de lo que deberíamos estar cobrando.
    Otra de las peticiones que haría a la propia Administración Central, es que incorpore la acción directa en la Ley del Contrato de Transporte y no la deje sin más en la disposición adicional de la LOTT, ya que no ha tenido los efectos esperados.

    Ya que se ha referido a los pesos y dimensiones, la aprobación de los megatrailers ¿es positiva? y, si es así, ¿para quién lo es? ¿qué ventajas aportará al sector?

    Como ya he dicho con anterioridad, no sé si el sector está lo suficientemente preparado para ello. Yo soy del parecer que debería haberse esperado a una exigencia europea.

    En los últimos meses se han producido movilizaciones ante la posible obligatoriedad para los camiones de circular por la AP-7 (autopista de peaje), y parece que las va a seguir habiendo. Como presidente de CETCAT ¿qué opinión tiene al respecto?

    En esta cruzada ha tenido mucho que ver nuestro anterior Conseller de Territori, que hizo valer el 'éxito' de Girona en la N-II, de donde se sacaron de un plumazo los camiones de una carretera libre de peaje para obligarlos a pasar por la autopista. Ahora el punto de mira tiene dos frentes, la N-340 y la N-240, carreteras con elevada congestión de vehículos y alta siniestralidad. La inciativa llevada a cabo en la N-340 por parte del sector, que exige la gratuidad de la autopista AP-7, sin que en ningún caso implique desvío obligatorio, no es único, pues ya hemos informado en diversos medios de comunicación que esta petición debe ser trasladada también a la N-240, exigiéndose a su vez la gratuidad de la autopista AP-2 sin llevar aparejada una prohibición de circulación del tráfico pesado por dicha nacional.
    La Administración catalana debería estar de nuestra parte; cabe recordar que Cataluña es una de las comunidades con más kilómetros de vías rápidas de peaje, que aun estando más que amortizadas, intereses políticos del momento han prorrogado en el tiempo sus concesiones administrativas con las empresas que las gestionan.

    ¿Cuál es la hoja de ruta de la asociación para los próximos meses, tanto en la confederación como en sus relaciones con la Generalitat?

    Por lo pronto, mantener una reunión con el nuevo Conseller a fin de exponerle nuestro desánimo y descontento con el anterior titular de su Consellería y exigir el cumplimiento de aquello que se nos prometió, así como un mayor apoyo y consideración con el sector del transporte de Cataluña.

    En el año 2015 bajó el precio del gasóleo, se incrementó la actividad y hubo una mayor financiación. ¿Puede decir que fueron doce meses positivos?

    Evidentemente, el número de toneladas transportadas ha ido en aumento, siendo un buen indicativo de que empieza a reactivarse la economía. Otra cosa es que los precios acompañen a esa mayor demanda de transporte. La bajada del carburante ha hecho que algunas empresas cargadoras aprovechen la coyuntura para reducir los precios, que en su momento no se incrementaron cuando la tarifa del combustible estaba al alza.

    Por último, ¿qué espera del año 2016? ¿Influirá la inestabilidad política que vive nuestro país en el sector?

    La inestabilidad no es buena para nadie, ya que un país sin gobierno no tiene poder de decisión y la interlocución con los diferentes agentes sociales y económicos se suspende; esto no es bueno para nadie.

    Revista Transporte Profesional

    Número 361 - Abril 2016
    Este artículo completo ha sido publicado en la revista Transporte Profesional
     
     
    Número 361 - Abril 2016

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