Domingo, 25 Octubre 2020

    Febrero 2020 - Editorial revista Transporte Profesional

    Javier Baranda director de Transporte Profesional Javier Baranda director de Transporte Profesional Editorial

    ¿Algo más que un nombre?

    MITMA. Son las siglas del “nuevo” Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, antes Fomento. Queremos pensar que este cambio de nombre es solo un primer paso, que sin duda apreciamos, para desterrar para siempre comportamientos y actitudes que han olvidado e infravalorado e incluso ninguneado durante años a un sector estratégico de nuestra economía: el transporte de mercancías por carretera. Las reivindicaciones y el reconocimiento que demanda nuestro sector son ya históricos.

    Pero vayamos por partes. No me resisto a comentar las prioridades del ministro José Luis Ábalos detalladas en su toma de posesión, que pasan por la modernización de la economía, la lucha contra el cambio climático (reducción de las emisiones contaminantes del transporte y la construcción) y el impulso a la transformación digital, con dos grandes áreas políticas, la movilidad y la vivienda.

    La inversión en la obra pública seguirá teniendo un destacado protagonismo, y no pasará, como afirmó, a un segundo plano. La “parte del león” continuará siendo para el sector ferroviario, priorizando también las Cercanías, la intermodalidad y la inversión tecnológica.

    Ábalos quiere, por otra parte, aprobar una Estrategia de la Movilidad Sostenible, Segura y Conectada, impulsando la “gran Ley de Movilidad que el sector reclama desde hace décadas, mediante un gran pacto de Estado”, con financiación del transporte público y sostenibilidad financiera de sus infraestructuras.

    Perfecto, pero ¿dónde queda nuestro el transporte de mercancías, exactamente? ¿Qué hay de lo nuestro? En su alocución, solo dos líneas: “Hemos querido mantener en el Departamento el título de Transportes como una forma de poner en valor la actividad económica que desarrollan los transportistas y que puedan ver en este Ministerio un órgano de gestión próximo que empatice con su actividad”. Un último detalle. Una de las razones del cambio de denominación obedece, en palabras del ministro Ábalos, “a homologarnos con los países de nuestro entorno”.

    Nuestros estimados lectores saben muy bien que un nombre no dice nada, no es nada, sin unos contenidos que lo soporten, que lo avalen y, sobre todo, que lleven hasta el final los acuerdos y soluciones consensuadas entre el Ministerio de Transportes y los transportistas. Así debe ser. Llueve sobre mojado y el sector está harto.

    Por supuesto que daremos un margen de confianza al titular del MITMA, quien ya conoce de primera mano y desde hace tiempo nuestra problemática. Pero precisamente por ello este margen ni puede ni debe dilatarse en el tiempo. Exigiremos celeridad y eficacia en sus actuaciones y en el trabajo de los máximos responsables de su Departamento.

    Como no podía ser menos, la CETM ya ha solicitado una reunión con el ministro José Luis Ábalos.

    Queremos, necesitamos ver cuanto antes contenidos, propuestas, y la inmediata puesta en marcha de las ya tristemente famosas 12 medidas que venimos reclamando.

    Como se recordará, estas hacen referencia a la no aplicación de la Euroviñeta; la modificación del contrato de transporte, sin pacto en contrario:

    • La prohibición de la carga y descarga por parte de los conductores y las paralizaciones
    • La lucha contra las empresas buzón; la armonización fiscal.
    • La eliminación de los cuellos de botella en las fronteras.
    • La racionalización y negociación en la política de transición ecológica.
    • El desarrollo de áreas de descanso vigiladas.
    • La regulación de la acción directa que incluya a los operadores.
    • La inclusión en el régimen de gasóleo profesional a los profesionales del  transporte con autorización.
    • La suspensión en la aprobación del ROTT, sin el debido consenso con el Comité Nacional y la prohibición por ley de realizar transporte bajo condiciones económicas abusivas.

    No podemos olvidar otros temas, como el Paquete de Movilidad, planes de ayudas para la formación e implantación de nuevas tecnologías y el concurso de la digitalización. El margen de confianza tiene sus límites.

    El nombre de Ministerio de Fomento ya pasó a la historia; no sabemos si sus hechos continuarán o darán un vuelco. Bienvenido sea el nuevo Ministerio de Transportes, al que juzgaremos no por las palabras, sino por los hechos. Continuaremos, como siempre, defendiendo aún más si cabe, los intereses de nuestros empresarios para que se reconozca, de una vez por todas, la importancia y contribución a la sociedad de nuestro sector.

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    Javier Baranda

    Director y editor de la Revista Transporte Profesional, periodista de vocación y devoción llevo media vida ligado a la información sobre el transporte y el asociacionismo en especial a la CETM

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