Domingo, 09 Agosto 2020

    Entrevista con David Modesto Omar Tascón, propietario de la empresa "David Omar"

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    Autónomo, trabajador, con la cabeza bien amueblada, David Modesto Omán Tascón se considera un transportista privilegiado por tener un trabajo fijo a un precio que al menos le permite mantener una familia y cubrir los gastos de una tractora y un semirremolque-cisterna, en propiedad.

    Probablemente, no habrá muchos transportistas autónomos como nuestro protagonista. Se llama David Modesto Omar, tiene 42 años, está casado y es padre de dos niños de 5 y 10 años. Es el propietario de una moderna cabeza tractora (de la marca Scania) y de un semirremolque cisterna preparado para el transporte de hidrocarburos. Una fuerte inversión, sin duda, que trata de rentabilizar a base de mucho trabajo y de una tenacidad digna de encomio.
    David tiene un trabajo limpio, cómodo y rentable, según sus propias palabras, ya que carga gasolina y gasóleo para Truck & Wheel, una multinacional del transporte, la logística y la distribución que, entre otras muchas actividades, se dedica al transporte de hidrocarburos, aunque no cuenta con vehículos propios para este menester, por lo que contrata a transportistas autónomos para realizar el trabajo. "Trabajo para una empresa muy seria", afirma, "que no te permite emplearte para otros, pero que te asegura la carga".

    Una jornada continua

    Desde las cinco o seis de la mañana y hasta bien entrada la tarde, de lunes a sábado (o viernes, según los casos), David reparte combustible en la zona norte: Vizcaya, Álava, Guipúzcoa y Navarra, fundamentalmente, tanto en estaciones de servicio como en empresas que cuentan con surtidores propios, muchas de ellas de transporte. Más que el número de kilómetros, que no suele exceder de 11.000 al mes, son las muchas horas y las continuas esperas (sobre todo para las descargas), lo que viene a complicarle el normal desarrollo de la logística en su trabajo. La ventaja, no obstante, es que "en el 90% de los días de trabajo puedo ir a dormir a casa, lo que para mí es muy importante, sobre ahora con dos niños pequeños".
    Nuestro hombre aparca su vehículo en la localidad de Ziérbana (en el centro de transportes de Aparcabisa), en un recinto vigilado y expresamente indicado para los camiones que transportan mercancías peligrosas, y que además está a unos pasos de CLH, donde carga la cisterna y a doce kilómetros de su domicilio, en Barakaldo.

    Un trabajo diferente a un precio fijo

    "Éste no es el transporte habitual que se ve en la calle; es otra cosa muy distinta. No es que haya mucho dinero, lo importante es que el precio del trabajo es fijo, tú sabes lo que vale, porque ése es el principal problema que yo veo en el transporte: el no saber cuánto vamos a cobrar, el dinero. Lo único que pregunto es cuánto vale el viaje, porque en el transporte en general el kilómetro no tiene un precio mínimo definido", explica David.


    Para nuestro protagonista estar o no sujeto al sistema de módulos no es lo más importante (en breve se eliminarán en Vizcaya), ya que lo significativo es que "el precio del kilómetro pueda cubrir los gastos: el coste del combustible, el mantenimiento del vehículo, un salario razonable y poder pagar los impuestos; entonces, el IVA o el estar en "módulos" no deben ser cuestiones que nos quiten el sueño. El problema vendrá cuando yo no recaude para pagar todo esto".

    Mantenimiento seguro

    Aunque desde muy joven ha realizado trabajos de reparación en los vehículos de su padre, en la actualidad prefiere llevar el camión (y la cisterna) al servicio oficial, sobre todo porque la electrónica es muy complicada y, además, "el taller tiene que ganar. No creo que tengamos que tocar los vehículos. Yo sé sacarlo de la carretera en caso de avería para salir del apuro, pero luego tiene que ser el mecánico quien lo ponga en condiciones". De todas formas, David cuida mucho su camión y su cisterna, pues son su medio de vida y además es extremadamente "caprichoso"; no hay más que observar las imágenes para darse cuenta de que tanto el exterior como el habitáculo están plagados de "detalles" decorativos. No obstante, "en el supuesto de que el vehículo me dé problemas, procuro deshacerme de él lo antes posible; por el momento este no es el caso, pues después de cinco años el camión está casi como nuevo".
    Por otra parte, David aprovecha el verano (la temporada baja) para realizar mantenimientos y reparaciones tanto en el vehículo como en la cisterna, e incluso para tomar unos días de merecido descanso, que habitualmente no suelen superar la quincena.

    Invertir con "conocimiento"

    David está convencido de que la economía se está recuperando, pero "hay que hacer muchos números para conseguir que las cuentas cuadren, aunque lo bueno, al menos en mi caso, es que sabes cuál es el precio de tu trabajo". En su opinión, "ahora gastamos con más conocimiento; ya no existen los autónomos que tenían ocho camiones y no sabían qué hacer con ellos y tampoco se habla tanto de impagados, de quiebras, de pagarés sin fondos. Quizá todavía existan, pero lo cierto es que ya no es un tema habitual de conversación".

    Revista Transporte Profesional

    Número 366 - Octubre 2016
    Este artículo completo ha sido publicado en la revista Transporte Profesional
     
     
    Número 366 - Octubre 2016

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