Lunes, 27 Septiembre 2021

    Julio / Agosto 2021 - Editorial revista Transporte Profesional

    Javier Baranda, editor de Transporte Profesional Javier Baranda, editor de Transporte Profesional Editorial

    No solo vivimos de palabras

    Creo que es en el discurso pronunciado por Ovidio de la Roza, con motivo de la Asamblea General de la Confederación Española de Transporte de Mercancías, CETM, en la que fue reelegido presidente por unanimidad, donde podemos encontrar algunas de las claves para afrontar con éxito el difícil futuro del sector del Transporte de Mercancías.

    Claro está que para entender cabalmente sus planteamientos, interrogantes y respuestas a los problemas y dificultades que arrastran nuestros empresarios, no está demás hurgar en el pasado reciente, justo ahora cuando se cumplen quince meses desde el inicio del estado de alarma, en marzo de 2020.

    No voy a insistir en temas de sobra conocidos por nuestros lectores, pero el cabreo general y lo que De la Roza llama sin tapujos “degradación” del sector, comenzó después del esfuerzo realizado por empresas y, sobre todo, por sus conductores, durante lo más duro de la pandemia.

    Como hemos reiterado hasta la saciedad, de los laureles y el reconocimiento de la sociedad y de la Administración pasamos al ostracismo.

    La segunda “ola” de nuestra particular pandemia estuvo en la cerrazón de Transportes y cargadores en las negociaciones de las ya viejas reivindicaciones (los famosos 10 puntos de todos conocidos) que dieron origen a la convocatoria de un paro, abortado “in extremis” por el compromiso escrito del ministro José Luis Ábalos de atender las demandas planteadas. Una vez más, papel mojado, pues solo está siendo atendido el establecimiento de un régimen sancionador contra la morosidad.

    Pero eso no es todo. Nunca hay dos sin tres dice el refrán y en nuestra tercera “ola” de agravios encontramos capítulos absolutamente “vergonzantes”, como el de los peajes. ¿Qué demonios habrá firmado el Ejecutivo en Bruselas, al respecto?

    Ha sido preciso enseñar los dientes no solo al Gobierno, sino también a la Diputación Foral de Guipúzcoa, a quien primero el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco y luego el Supremo molieron a argumentos rechazando sus peajes, después de una querella criminal interpuesta por las asociaciones de transporte. Ahora, su homóloga de Vizcaya pretende imitar este comportamiento con otros peajes para 2022; pues que tome nota. Por supuesto, no nos olvidamos de los cargadores. Además de no querer saber nada de la carga y descarga, presionan a las administraciones en cuyo seno parecen creerse encumbrados y protegidos para implantar de una vez por todas las 44 toneladas y los 4,5 metros de altura.

    Dentro de toda esta vorágine están otros asuntos no menores, como la subida de los carburantes y, en consecuencia, de los costes de explotación; la exclusión del Plan Renove y de las ayudas (los 7.000 millones) destinadas a autónomos y empresas; la negativa a vacunar de forma prioritaria a nuestros conductores; las excesivas facilidades para acceder a la profesión; la pérdida de la honorabilidad, los problemas con el Brexit en las aduanas españolas, los módulos…, y tantos otros que vienen a incidir en esa degradación del sector.

    Por su parte, el Plan de Impulso a la Sostenibilidad del Transporte de Mercancías sobre el que se han mantenido encuentros con la Dirección General de Transporte Terrestre, ha culminado, en una primera fase, en negociaciones fallidas, puesto que “no resulta favorable a nuestros intereses”, como afirmó De la Roza, lo que no excluye el diálogo, siempre y cuando sirva para llegar a acuerdos sustanciales. A todo esto hay que añadir la actual situación económica, y también política.

    Nos queda, pues, el recurso de las vacunas, sí, pero no solo a la población. Nuestra particular vacuna para el transporte se basa en el “compromiso”, para que no vuelvan a ocurrir situaciones de desprecio de los poderes públicos y otros estamentos, como cargadores y grupos de presión; para que se cumpla lo firmado, y podamos emprender un nuevo camino. Quizás haya que quitarse también las “mascarillas” y bajar a la arena sin miedos, con ganas, con entereza, dispuestos, todos, a pelear por conseguir una CETM, una asociación, sin parangón, temida y respetada.

    El resto vendrá por añadidura.

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    Javier Baranda

    Director y editor de la Revista Transporte Profesional, periodista de vocación y devoción llevo media vida ligado a la información sobre el transporte y el asociacionismo en especial a la CETM

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